ALERGIA A PICADURA DE MOSQUITOS

Los mosquitos son insectos que pertenecen a la orden de los Dipteros. Las hembras adultas requieren de sangre para permitir la producción de sus huevos y son peligrosos vectores de diversas enfermedades como el paludismo, dengue y chikungunya. 

Durante el proceso de picadura, las hembras, inyectan saliva antes de succionar sangre. La saliva del mosquito contiene diversas substancias como lisozimas, glucosidasas antibacterianas, anticoagulantes, factores antiplaquetarios y vasodilatadores; asimismo contienen alergenos que pueden inducir una reacción local o en el peor de los casos reacciones sistémicas en individuos atópicos. Pero los alergenos no solo se encuentran en saliva, sino también pueden provenir de detritus de los mosquitos que se encuentran en el aire libre y polvo, los cuales pueden ser inhalados y provocar diversos síntomas.

No todas las reacciones provocadas por la picadura de mosquito representan una alergia, la reacción usualmente presentada es una roncha eritematosa (roja) y pruriginosa (que pica), signos indicativos de una inflamación normalmente asociada al trauma físico y químico producida por la picadura del mosquito. El término alergia a la picadura de mosquito se refiere a reacciones severas o con presentaciones atípicas. Las reacciones a la picadura por mosquitos se pueden dividir en 4 formas:
  1. Reacciones locales (inmediatas o tardías).
  2. Reacciones severas tardías con formación de cicatriz.
  3. Reacciones locales exageradas.
  4. Anafilaxia.
Las reacciones locales en piel consisten en un eritema pruriginoso que se presenta 20 minutos posterior a la picadura con una induración altamente pruriginosa tardía a las 24 - 36 horas. Las reacciones locales grandes por lo general son áreas de piel inflamadas, eritematosas que aparecen en minutos, asociadas a vesículas, pápulas equimoticas y bulas que aparecen de 2 a 6 horas posteriores a la picadura.

Dentro de las variaciones atípicas están la presencia de una urticaria papular o prurigo infantil, asimismo se pueden presentar grandes áreas de edema que pueden diagnosticarse equivocadamente como celulitis, esta última presentación es conocida como Síndrome de Skeeter.

Síndrome de Skeeter


De igual manera se han reportado casos de alergias respiratorias asociadas a la inhalación de partículas alergenicas suspendidas en el aire derivadas de las emanaciones y cuerpos de los mosquitos, al igual como sucede con los artropodos (ácaros y cucarachas). En raras ocasiones una picadura por mosquito puede llevar a una reacción severa como Anafilaxia.

Los pacientes con riesgo atópico o que presentan enfermedades alérgicas son los más propensos a presentar estos cuadros severos. Estos pacientes pueden estar sensibilizados a 1 o más alergenos y pueden presentar reacción a picaduras de otros tipos de mosquitos. Asimismo se han repostado casos de reacción cruzada entre mosquitos y avispas. Asimismo se ha reportado que personas que presentan inmunodeficiencias primaria o secundarias tienen un alto riesgo de padecer de este tipo de reacciones.

El diagnóstico se realiza mediante la realización de pruebas cutáneas o medición de IgE específicas indicadas por un Alergólogo. El manejo de una reacción alérgica local por picaduras por mosquitos se basa en el uso de antihistaminicos y/o corticoides locales; reacciones locales grandes o presentaciones atípicas tendrán necesidad de adicionar antihistaminicos y corticoides sistémicos para una mejor evolución de los síntomas. La Inmunoterapia Alérgica está indicada solo en casos severos o síntomas demasiados recurrentes en áreas endémicas.

Las medidas de prevención para evitar picaduras de mosquito son:
  1. Evitar áreas infestadas por mosquitos.
  2. Remover o tratar objetos que tengan agua estancada.
  3. Utilizar ropas largas en horas pico o en áreas infestadas.
  4. Aplicación de productos repelentes que contengan DEET (N, N-dimetil-3-metil-benzamida) en concentraciones del 10 al 30% (use el de menor concentración y pruebelo en áreas pequeñas antes de colocarlo sobre toda la piel).
  5. Uso de permetrina sobre la superficie de objetos como tiendas de campaña. Nunca directamente sobre la piel.
  6. Colocar mallas en ventanas.




Reacciones Alérgicas a Vacunas


Según la Organización Mundial de la Salud, las vacunas son preparaciones destinadas a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. Estas vacunas, por lo general, son suspensiones de microorganismos muertos o atenuados, o de productos derivados de los mismos. El método más habitual es inyectado (intramuscular o subcutáneo), aunque algunas se administran con un vaporizador nasal o por vía oral.

Pese al importante papel preventivo que tienen, las vacunas no están exentas de efectos secundarios al ser utilizadas. Estas reacciones pueden ser locales o generalizadas. La frecuencia de estas reacciones es baja, reportándose un rango de 3 a 83 por cada 100, 000 dosis colocadas. Las reacciones locales leves como dolor, son las más frecuentes que se presentan y suelen ser benignas. Reacciones mayores como enrojecimiento e inflamación se presentan 24 a 48 horas despues, con resolución en 2 a 3 días. Estas reacciones pueden estar asociadas a la utilización de agujas no adecuadas o por el área donde se colocan. Usualmente estas reacciones no son alérgicas y no necesitan ningún tipo de evaluación. Las reacciones sistémicas por hipersensibilidad o alérgicas son poco frecuentes, siendo la probabilidad de 2 a 3 reacciones por cada millón de vacunas colocadas; sin embargo, la identificación de estas reacciones es importante ya que pueden presentarse reacciones severas o mortales, como es el caso de una reacción anafiláctica. Estas reacciones pueden ser tardías como un rash maculopapular o urticarias tardías, presentándose horas posterior a su uso; o bien inmediatas como broncoespasmo, urticaria, rinitis o anafilaxia.

Las reacciones por vacunas raramente pueden presentarse por la fracción microbiana o toxoide; por lo general son los componentes residuales del medio de cultivo, así como también los preservantes, estabilizantes y adyuvantes que se utilizan en las vacunas.

Los potenciales alergenos que más frecuentemente se asocian a reacciones hipersensibilidad por vacunas están la gelatina y las proteínas de huevo. La gelatina es una proteína derivada del colágeno, por lo general de res o cerdo, y que es añadida como estabilizador de muchas vacunas. Esta proteína es responsable de reacciones anafilácticas después de la administración de vacunas como MMR o SPR, Varicela, Encefalitis Japonesa, Rabia y algunas vacunas de Influenza; cabe mencionar que estas reacciones por gelatina son extremadamente raras y pueden depender del contenido en la vacuna, este puede variar de 30 a 15,500 microgramos por dosis. La gelatina es un ingrediente muy común en alimentos procesados como los dulces y postres, por lo que antecedentes de alergia alimentaria severa a la gelatina debe tomarse en consideración al momento de colocarse estas vacunas. Debido al origen animal de esta proteína también se debe de tomar en cuenta alergias alimentarias severas asociadas al consumo de carde cerdo y res. Las proteínas de huevo son otros alergenos que preocupan al colocarse las vacunas de Rabia, Fiebre Amarilla e Influenza. La vacuna que contiene mayor cantidad residual de estas proteínas es la vacuna contra la Fiebre Amarilla. Las vacunas contra influenza, aunque también presentan cierta cantidad de proteínas, se ha observado que no presenta riesgo aún en alérgicos al huevo. Por otro lado, la vacuna MMR o SPR es cultivada en fibroblastos de embrión de pollo y no en huevo y básicamente no contiene proteínas de huevo, por lo que tampoco está contraindicada en pacientes con alergia alimentaria al huevo.

Los preservantes y adyuvantes potenciales que pueden causar reacciones de hipersensibilidad son el aluminio, timerosal, fenoxietanol y formaldehido. El aluminio es un componente esencial en algunas vacunas para la estimulación del sistema de defensas (humoral), los efectos secundarios usualmente son localizados como nódulos subcutáneos o prurito (picazón), tales son transitorios y raros. El timerosal es uno de los preservantes más efectivos de las vacunas, el cual se ha dejado de usar en muchas vacunas debido a su contenido de mercurio. Usualmente las reacciones por timerosal son reacciones tardías como dermatitis por contacto. El fenoxietanol y formaldehido son causales poco frecuentes de reacciones tardías como dermatitis de contacto.

El diagnóstico de Reacciones Alérgicas a Vacunas se basa en la historia que presenta el paciente y los resultados de la evaluaciones (pruebas cutáneas o medición de IgE específica en sangre), como puede observarse en el siguiente esquema (tomado de Pediatr Allergy Immunol 2014: 25: 394–403.)



Basado en las evaluciones previamente indicadas, en la mayoría de casos, la revacunación se logra realizar con éxito con protocolos adaptados a cada caso, si es necesario. Si las evaluaciones son negativas, entonces se realiza la vacunación a la dosis indicada o bien fraccionada, y se realiza una espera de al menos 30 minutos en el consultorio. Si las evaluaciones son positivas, deben de buscarse formas alternativas de vacunación y evaluar si es indispensable colocar la vacuna.

El diagnóstico de una reacción alérgica a vacunas es complejo y muchas veces son sobrediagnosticadas, creando temor a reacciones severas futuras y llevando a tener esquemas de vacunación incompletos poniendo en riesgo el estado de salud del paciente frente a enfermedades inmunoprevenibles. Antes de que esta situación se presente la referencia a tiempo con un Alergólogo debe ser realizada para determinar la veracidad de la reacción y crear esquemas de vacunación apropiados si es necesario.